La nueva realidad causada por la pandemia ocasionada por el Covid-19 ha ocasionado que nuestros niños estén recibiendo la educación en modalidad virtual durante este año escolar. Para los niños neurotípicos, o de educación regular, la educación a distancia es un reto por lo desconocido, pero con ciertas modificaciones a la estructura en el hogar, pueden llegar a ejecutar adecuadamente, según lo hacían en forma presencial.

Sin embargo, hay un grupo de estudiantes para los cuales esta modalidad es un reto aún mayor que puede afectar su ejecución escolar a tal magnitud que podría, como consecuencia, causar un fracaso escolar: los niños con trastorno de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés).

¿Por qué la Educación virtual es un reto tan grande para los niños con TDAH?

Los niños con TDAH tienen tendencia a la distracción, a desenfocarse y al movimiento, lo cual es más evidente en el salón de clases por la demanda de atención que ese contexto requiere. Esta tendencia puede incrementar aún más cuando se espera que estén sentados y enfocados por horas frente a la pantalla de una computadora.

La modalidad virtual es de naturaleza impersonal al compararla con la presencial, y tiene la ausencia de la estructura que provee el salón de clases. Por esta razón, el lapso de atención corto, típico de la condición, así como la dificultad significativa para concentrarse, pueden agudizarse aún más durante la educación a distancia.

Los efectos de esta modalidad agudizan el TDAH y ello puede generar mucha ansiedad en los padres sintiéndose impotentes y desprovistos de unas guías que los ayuden a lidiar con la situación.

De igual forma, los maestros que atienden a estos niños pueden experimentar la frustración que les ocasiona su conducta cuando se alejan de la pantalla de la computadora, no siguen las instrucciones, hablan y se mueven constantemente. Esta conducta afecta a los demás estudiantes que también están conectados a la clase. Además, los maestros tienen que repetirles constantemente el material porque su enfoque se afecta por la más mínima distracción.

¿Cómo ayudar a estos niños?

A continuación, una guía para padres y maestros:

En el hogar

Rutina. Las rutinas y una buena estructura son importantes para todos los niños, pero aún más para los que viven con este diagnóstico. La rutina debe incluir las horas de acostarse y levantarse, las cuales deben ser siempre las mismas. Debe dormir suficientemente como para mantenerse alertas durante el horario de aprendizaje.

También debe incluir pausas para tomar agua, ir al baño, merienda y sus comidas. Además, debe incluir la preparación para las clases para lo cual el estudiante debe desconectarse de toda tecnología, tomar agua y estar listo 15 minutos antes de empezar las mismas, incluyendo listo con todos sus materiales en su escritorio.

Estructura física. En lo posible, deben imitar aspectos del salón de clases en su casa. La silla y mesa o escritorio deben ser de un tamaño adecuado para la estatura del niño y deben ubicarse en un lugar sin distracciones, lejos de pasillos, ventanas, juguetes o televisores. Organice el área con los materiales de su niño. Procure que tenga una buena iluminación y una temperatura agradable. Evite paredes recargadas con estímulos visuales que compitan con la atención del niño.

Ayuda Sensorial. Los niños con tendencia al movimiento en la silla y a levantarse se benefician de sentarse en una bola grande que le provea un estímulo sensorial que los ayuda a mantenerse sentados. Si le gusta tocar todo y se distrae hasta con sus uñas, se le puede proveer una bola pequeña plástica con textura para que mantenga la misma en las manos y la apriete. Estas bolas sensoriales, como las Hedgehog, también pueden ayudarlo a mantenerse calmado.

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Medicamento. Si su niño recibía medicación para controlar los niveles de actividad e hiperactividad cuando estudiaba en forma presencial, pero no lo tomaba cuando estaba en el hogar durante los fines de semana o en las vacaciones, debe recibir la misma durante la educación a distancia, según fue prescrita. Concentrarse en el hogar, frente a una pantalla, es un nuevo reto y el medicamento es esencial para ayudarlo.

Dieta. El desayuno debe ser uno que lo ayude a concentrarse, libre de aditivos artificiales y azúcares refinadas, pero de igual forma, deben ser las comidas y meriendas durante todo el día. Muchos niños se benefician de una dieta baja en gluten y caseína (la proteína de la leche de vaca) para mantenerse más enfocados.

Reglas y refuerzos. Desarrolle un sistema sencillo de reglas que ayuden al niño a entender la conducta que se espera (enfoque positivo) en vez de resaltar la que no se va a tolerar (enfoque negativo, los “no”). Utilice refuerzos cuando se observe la conducta positiva o elimine los mismos cuando observe lo opuesto. Dé refuerzos inmediatos (elogios, puntos que se acumulan), diarios (tiempo en la computadora, televisión o juego físico) y semanales (visita al parque, película, deporte). Sea consistente, de lo contrario serán completamente inefectivos.

Maestros

Rutina. Utilice un organizador con imágenes en secuencia de cómo transcurrirá el día. Esto puede proveerle un sentido de organización interna que estos estudiantes necesitan. Este organizador se le puede hacer llegar a los padres para que lo coloquen en un lugar visible en su área de estudio, luego de discutirlo con el niño.

Los periodos de clase no deben ser de más de 45 minutos consecutivos porque es el lapso en cual el cerebro puede mantenerse enfocado.

Reglas. Establezca reglas similares a las del salón de clases presencial, pero sea flexible. Permítale trabajar de pie, si se mantiene frente a la pantalla en el área en que usted pueda verlo. Repase las reglas diariamente antes de comenzar el día.

Movimiento. Comience el día escolar con una secuencia de ejercicios y repita alguno de ellos entre periodos de clases cuando observe mucho movimiento en el estudiante. Los ejercicios de Gimnasia Cerebral o Brain Gym son recomendados porque estimulan al cerebro para atender y aprender.

Enseñanza multisensorial e interactiva. Utilice presentaciones en Power Point, juegos virtuales educativos interactivos, imágenes en colores llamativos o en movimiento y videos cortos que hagan de la experiencia educativa una variada, entretenida y dinámica. Es común que los niños con TDAH puedan pasar horas frente al televisor o un juego electrónico, pero les cuesta sentarse y concentrarse en un salón de clases.

Ese dato es importante para utilizarlo al momento de planificar y diseñar las clases a distancia. Muchas de las plataformas virtuales educativas proveen aplicaciones que les permite a los estudiantes interactuar de forma que captan su atención.

Finalmente, los maestros deben ejercitar la paciencia, la tolerancia y la misericordia con estos niños. Ellos no tienen un problema de conducta que se resuelve con castigos, ni son producto de unos padres que no supieron ponerle disciplina en el hogar. Tanto los padres como los niños con TDAH son víctimas de este diagnóstico y lo menos que necesitan es la crítica y el regaño constante.

Debemos ser empáticos con los padres y madres porque ellos viven con las consecuencias de un diagnóstico tan complejo, pero que ahora tienen el reto de lograr que sus hijos no se queden rezagados y aprendan. Estos estudiantes y sus familias necesitan maestros compasivos y que den la milla extra en los momentos tan difíciles que les ha tocado vivir. Una buena actitud, una gran dosis de paciencia, empatía y compromiso hacen una gran diferencia en esta nueva y compleja realidad.